¿Cómo invertir bien el Fondo para la Educación?

Se reproduce aquí columna publica con José Weinstein en el Diario La Tercera. GANE.jpg

Hace solo un par de meses, cuando se celebraba el inédito avance logrado en el SIMCE 2010 – salto de 9 puntos en lenguaje en 4° básico, con una importante disminución de la brecha socioeconómica –, el Ministro de Educación de la época atribuyó ese logro principalmente al efecto de la Subvención Escolar Preferencial (SEP).  Así esta política, iniciada el año 2008, era reconocida por su adecuada focalización en los niños más vulnerables y las escuelas que los atienden, pero también por su capacidad transformadora: los recursos adicionales son entregados contra un plan de mejora que el establecimiento se compromete a impulsar durante 4 años. De manera que los mayores recursos van de la mano con mayores exigencias, siendo las propias escuelas protagonistas del cambio.  

Ahora que se anuncian cuantiosas inversiones en educación, con un fondo de 4 mil millones de dólares, es importante no olvidarse de los logros de esta política y sus posibilidades de expansión.

Un primer potenciamiento debiera consistir en equiparar el valor de la SEP en toda la educación básica. En efecto, existe una fuerte asimetría entre los recursos adicionales que se entregan al establecimiento cuando atiende a un estudiante prioritario del primer ciclo básico ($ 25 mil pesos pensuales) respecto de lo que se recibe en séptimo u octavo básico ($ 8 mil). Esta diferencia no tiene, a nuestro juicio, una justificación educativa. Introducir una SEP pareja en este nivel implicaría una inyección de 135 millones de dólares.

Pero existe el compromiso de ir más lejos y expandir la SEP para la educación media. Esta medida forma parte de la recientemente promulgada Ley de Calidad y Equidad, y del acuerdo político entre gobierno y oposición suscrito en enero, y debiera entrar en vigencia progresivamente desde el año 2014. Sin embargo, se ha definido que el valor de esta SEP sería el mismo que el actualmente vigente para  séptimo y octavo básico. Una segunda expansión por tanto debiera consistir en instalar en toda la educación media una SEP del mismo valor que la del primer ciclo básico. Si así se procediese, se tendría, en régimen, una inversión adicional de 165 millones de dólares respecto de lo ya programado.

Por último, es claro que los liceos técnicos han sido los “parientes pobres” del sistema escolar. Estos liceos, empero, siguen teniendo un gran atractivo para los jóvenes de sectores mas desaventajados y sus familias, los que ven abierta una posibilidad de salir de la educación media con una especialización técnica que facilite su ingreso al mundo laboral. Esta formación técnica conlleva mayores gastos que la general, requiriéndose equipamiento, insumos, instructores, o prácticas especializadas. Por ello es razonable pensar en una SEP Técnico-Profesional, que inyecte al liceo un 50% más de recursos por alumno que la SEP general. Ello tendría un costo equivalente 140 millones de dólares.

El conjunto de estas medidas de expansión de la SEP representa un porcentaje menor del gigantesco esfuerzo económico previsto: es algo superior a un 10% del fondo extraordinario de recursos que se ha anunciado y es menos del 10% de la duplicación de la subvención regular que se prometió en el programa de gobierno para el 2018. Y tiene la ventaja de ser una herramienta ya conocida por nuestro sistema escolar, que está apuntando a entregar mayores apoyos estatales contra resultados y calidad, justamente en  las escuelas y liceos que más lo necesitan.   

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